Se vende lo que sea, precio a convenir

 En su momento nos dio igual y ahora también
si no fuera porque han pasado los años
y ahora han puesto un Starbucks
y nos da tanta rabia que parece nostalgia“,
Astrud, Acordarnos.

Emprende. Escribe un best seller. Cambia de ciudad. Ve a correr. No leas tanto los periódicos. Motívate. Apúntate a clases de algo creativo. Cocina más. Invita a los amigos a vermú. Sal de casa. Cómprate un pintalabios. Aprende otro idioma. Esfuérzate más.

El viernes el alcalde de mi ciudad presentó un plan de patrocinio corporativo para la red de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) a grandes empresarios. En esa reunión anunció que, por primera vez, también se pone a la venta el nombre de las estaciones del Metro.

No te comas la olla. De esta salimos todos exprimiéndonos más la mollera. Sonríe y el mundo sonreirá contigo. Vete a un spa. Cambia de perfume. Prueba el teatro aunque no te guste. Haz una excursión al campo. Cambia de amigos. Cambia de pareja. Cambia de peinado. Esfuérzate más.

Sigue leyendo

.por encima del asfalto.

ultracuerpos
Hay quien sabe y hay quien aprende.

Y después está quien brilla, quien, haga lo que haga, al entrar en una habitación, cambia la atmósfera, la enrarece, la aclara o, simplemente, la modifica. Quien tiene el cuerpo, la cara y la manera de moverse de un personaje de película, novela o poema épico. O quien sabe pensar, escribir, cantar, bailar, llorar. Quien muerde, siente, identifica, escupe.

Luego está quien no aprende nada y señala con el dedo las acciones y los pensamientos de los demás.

La intimidad y la hoguera

Te molesta que hablemos desde el yo, eh, moderno. Ya lo he visto. Ya me he dado cuenta.

No te gusta que contemos “nuestras cositas”, que demos rienda suelta a la risa o al dolor. Te parece frívolo. Te parece impúdico. No acaba de molar.

Este mero texto ya te incomoda, lo sé. Implica exposición y eso te pica porque parte de la idea que vas a leer algo que aún no sabes si quieres leer. Te burlarás.

Te molestan las historias personales como manera de narrar una realidad, cuando todos sabemos que son la base de todo lo que nos rodea. Te molestan y sin embargo, no puedes permitírtelo, porque hace tiempo que las historias, nuestras cositas, forman parte de un universo que te es cercano. Ya no vale mirar desde la atalaya, ya no sirve únicamente contar desde la distancia irónica de un rey sol, tú, con tu peluca empolvada, tú, llenándote de referentes que van cambiando por temporadas, conceptos que supuestamente te alejan de todo lo que pasa ahí, que es aquí al lado en realidad. Pobre, crees que eres el único que sabe. Peor: crees que los objetos perecederos, el sarcasmo vital y todas esas palabras te salvarán de lo que viene. Te equivocas.

Todas esas cosas que perdimos en la hoguera. Todas esas cosas ya no vuelven.

A ti también te molesta que hablemos desde el yo, eh, teórico. Te molesta la historia de la chica que habla de cuidar a sus hijas sin ayuda, la de la que frivoliza sobre su vida sexual, la del tipo que narra el empobrecimiento del sector cultural desde su propio caso. Te molesta esa columna tierna sobre la amistad, la crónica del despido, el relato de la impunidad de un jefe en el trabajo, la narración de un sentimiento a partir del diario íntimo. Pero tu posición también es complicada, porque es peor: es cobarde. Teóricamente -oh, teórico-, estás de nuestro lado. Compartimos batalla. En cuanto toda esta narración se reviste de conceptos te llenas la boca de épica de la fraternidad. Pero, ¿qué pasa con lo íntimo? Ahí no valoras. Te molesta la exposición, expresas una sonrisa condescendiente y lo reduces a sentimentalismo, a un caso personal, una mera patochada. “Les pierde el ego”, dices, de todas esas historia, como si tuviera algo que ver, como si contar no fuera necesario. Pides datos, y aunque estén, los desdeñas. Porque lo que te molesta es el yo.

A ambos os molesta, pero no os dais cuenta de que así, precisamente, se construye otra manera de contar lo que nadie está contando. No os dais cuenta de que en esta debacle cada caso abre una ventana. Porque cada caso es propio, pero no único, y ahí reside su fuerza. Es lo que distingue el daño colateral del asesinato. Es lo que diferencia un banco malo de una estafa. Es la diferencia entre un coito y el polvo que echaste ayer. Lo primero es un eufemismo contra lo físico. Lo segundo te cuenta una historia, lo personal te abofetea y te impide ser aséptico ante los cadáveres, pero también ante el deseo furibundo. Cada testimonio te enfrenta a la belleza de poder explicar las cosas y hacerlas sentir al prójimo. ¿Cómo está Turquía hoy a mediodía? ¿Sientes el sabor de la sangre? Cuéntame, por favor, de qué hablamos cuando hablamos de abortar, pero también cuando hablamos de cultura, de literatura, de música, de arte, de un bosque, de todo lo que hay ahí fuera.

Mañana, cuando no queden más que cáscaras pulverizadas contra el suelo, nos encontraremos. Y te preguntaré cómo estás y me contarás tu historia. Enfrentado a la intimidad propia, deberás hacerlo. En el fondo todos estamos juntos, del mismo lado. Al otro lado sólo está la hoguera.

Publicado aquí

La salida de emergencia

(Este texto está escrito en un arrebato de inspiración tras haber leído el magnífico artículo de Nando Cruz sobre las paredes en cultura. No es una replica a él. Me gustaría entenderlo como una continuación entusiasta, “a colación de”, si él me lo permite).

El fotógrafo Arnau Bach acaba de ganar un premio por su trabajo documentando entre 2007 y 2012 lo que ocurre en la banlieu del departamento 93, en las afueras de París. Arnau y yo habíamos trabajado codo a codo en innumerables ocasiones en un diario nacional que ya cerró (hagan sus apuestas, han sido varios) cuando yo hacía de cronista cultural -sea lo que sea realmente eso- en dicho medio, con lo que ello implica: numerosas esperas, actos a veces muy interesantes, a veces soporíferos, algunas fantásticas anécdotas reseñables y lo que se genera ahí cuando tienes suerte, que es básicamente, la complicidad del tandem periodista-fotógrafo. La cara de Arnau en algunos de esos saraos era impagable. “Quines coses em portes a cobrir, tia?”, decía, en un concierto de modernos o en una convención de pin ups.

Cuando cerraron nuestro medio, Arnau me explicó que volvía a Francia a recuperar parte de una historia que se le había quedado clavada en las entrañas: “lo que pasa en los barrios”, me dijo.“Pero no lo que se contó hace un par de años, sino lo que hay ahí, lo que pasa realmente ahora”.

Lo que pasa realmente ahora.

sigueleyendo AQUÍ

Fuck yeah amor total

La gente de Sexo Hipster me hizo pensar en el sexo, el amor y una web. Aquí va mi contribución:

tumblr_inline_mi7amkypa11qz4rgp

Por qué es importante Thought Catalog para Sexo Hipster siguiendo el modelo de Thought Catalog en 10 pasos

Hola. Estoy en Berlín. Escribiendo. Estos tres sintagmas, en sí, ya deberían contar como cliché hipster, porque cumplen tres preceptos básicos: hay algo artístico, en una ciudad cosmopolita, y en primera persona, aniquilando definitivamente el narrador omnisciente de este texto. Pero no lo voy a hacer. No voy a hablar de mí o al menos no de esta manera. Esta introducción sirve únicamente para cumplir una de las formalidades de Thought Catalog, la intención de llegar al lector de manera directa, muchas veces desde el yo. Ahora que ya he hablado de mí, que es lo que suele hacerse en la introducción de Thought Catalog, voy a lo que me interesa.

1. Thought Catalog funciona en muchas ocasiones como una lista.

2. Está escrita por veinteañeros, lo que es en sí interesante porque los veinteañeros son, al menos para mí, generalmente inescrutables.

3. Los temas que trata son muy variados, pero suelen ir desde el comentario a la cultura pop a l ombliguista razonamiento sobre el mundo que nos rodea: por qué tu novio ha dejado de follarte o cómo olvidarte de esa perra que te rompió el corazón.

4. Es decir, tiene un marcado carácter de autoayuda.

5. Pero lo disimula muy bien con frases universales certeras en las que todo ser algo escéptico y sensible puede sentirse identificado.

Sigue leyendo

Un homenaje, in memoriam

frankel

(Foto de Eamon McCabe para The Guardian)

 

Hacía días que no leía prensa extranjera con regularidad. Ayer volví a hacerlo y me golpeó la noticia de la muerte del último brigadista británico que quedaba con vida, David Lomon.

Hay veces que evocar, para escribir, cuesta. Y hay veces que no hace falta, porque sale solo. Lo primero que escribí cuando considero que empecé a hacerlo de verdad fueron unas estrevistas a Sol Frankel, George Wheeler y David Marshall, miembros de las Brigadas Internacionales. Les contacté a través de la biblioteca de Karl Marx, en Londres, y cada uno estuvo encantando de recibirme en su casa. No era un encargo. Necesitaba saber, y salí de cada encuentro estremecida. Escribí las entrevistas y aún las guardo. En esos encuentros hablaron de cosas terribles y cosas maravillosas. Yo las recuerdo todas.

Años después, trabajé en un diario digital que tenía que cubrir una exposición sobre las Brigadas Internacionales. Y escribí esto. Salió solo, sí. Evocarles no costó nada. Queda aquí como homenaje. En la foto, Sol Frankel, con quien tuve una amistad que duró todos los años que él permaneció con vida y con quien me carteé hasta que murió.

No quedaban animales en el zoo, se los habían comido todos. Por más que pasa el tiempo, sigue siendo la frase que más me impacta sobre la guerra civil. Y es de David Marshall, un inglés de las Brigadas Internacionales. Estábamos en su casa en Mile End -mal barrio londinense a finales los noventa-, antes de que se instalara la modernez , y era mi primera entrevista seria.

Yo temblaba como un animalito, y Marshall, que entonces tenía setenta y ocho años, estaba mal, muy mal. Necesitaba una bombona de oxígeno, pero quería hablar. Solamente había aceptado que le entrevistara una estudiante asustada como una ardilla porque era de Barcelona. Y su primer contacto con la guerra había sido en las Ramblas, prácticamente adolescente, calle abajo, rumbo a un burdel. Después se complicó todo, claro.

Con Sol Frankel me pasó un poco lo mismo, pero temblaba un poco menos, porque era más cálido. Marshall se había pasado al bando comunista duro y se había desengañado. Tenía mal carácter. Frankel, no. Sus recuerdos de la guerra estaban matizados por el tiempo. Lo inolvidable era su cojera, provocada por un primer enfrentamiento en barricadas antifascistas en Spitalfields, antes de la guerra. Spitalfields también era un mal barrio.Es lo que tenían, los brigadistas ingleses, que venían de barrios pobres.Frankel se lio a pedrada limpia contra el auge de los fascistas en su barrio y se jorobó la pierna. Aún así se subió a una moto, les dijo a sus padres que se iba a ver a un primo a París, y se fue a la guerra. No reconoció el cartel en los Pirineos que ponía “España”, porque no sabía ni eso, de español. En cuanto cruzó, también se le complicaron las cosas, claro.

Para cuando conocí a George Wheeler, ya no sabía qué esperar. “Tatcher es una zorra”, fue lo primero que me dijo cuando me abrió la puerta de su casita en Croydon. Tenía una barba roja que le llegaba hasta el ombligo, y muchas ganas de enfadarse. Con los tories, eso sí. Odiaba a los tories. A muerte. Tomamos té y galletitas de chocolate mientras él recitaba un discurso de la Pasionaria. Hablamos un poco de política y compromiso. “No sabes nada”, me dijo. Y tenía toda la razón. Pero es que a él se le habían complicado muchísimo las cosas en El Jarama.

* * *

David Marshall murió el 19 de octubre de 2005. Había luchado en el frente al oeste de Madrid. Fue herido por una bala en 1937 y trasladado de vuelta a Inglaterra, dónde continuó luchó activamente contra la política de no intervención del gobierno británico.

Sol Frankel murió el 26 de julio de 2007. Había luchado en el frente de Albacete tras cruzar la frontera de Francia de noche y ateridode frío. Fue herido en la mano derecha en 1938 en la batalla del Ebro. Pese a que su mano quedó paralizada, al volver a Londres se hizo sastre.

George Wheeler murió el 11 de febrero de 2006. Había luchado en la batalla del Ebro y fue capturado por el bando fascista. Pasó siete meses en prisión, dónde fue sometido a torturas. Fue liberado en 1938, y regresó a Inglaterra. Se hizo carpintero.

¿Qué fue de la zona alta?


Las zonas de alto standing en Barcelona, Pedralbes, Bonanova y Tres Torres, comprendidas en otros dos distritos (Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi) albergan los colegios más exclusivos, las clínicas más punteras, el metro cuadrado del suelo mejor valorado. Pero, ¿y la vida?

Lucía Lijtmaer/ Paula A. Ruiz

Pedralbes

Barcelona, exterior, tarde. En la calle Escuelas Pías comienza un éxodo que se da todos los días. Entre las 16.30 y las 18.00 se convierte en una de las arterias principales del norte de la ciudad, y eso pesa sobre una vía que es de circulación única. Y es que el tránsito de padres y niños de la calle Escuelas Pías -dónde se hallan varios de los colegios de pago más exclusivos de la ciudad- se realiza en sólidos cuatro por cuatro, en resplandecientes Mitsubishis de color esmeralda, en Mercedes Benz tamaño familiar. La recogida de niños se realiza de manera fulminante: a las 17.45 apenas queda un chaval rezagado con madre o niñera sudamericana por llegar. A las 18:00, Escuelas Pías es un páramo. La granja que hay en la esquina, dónde todos los chavales de la zona compran chucherías no tarda en cerrar. ¿Para qué permanecer abierta? No queda nadie. Entre las 18.30 y las 20:30, los únicos transeúntes los trabajadores de la limpieza de los palacetes de la zona y algún vecino con ganas de sacar al cocker spaniel a dar una vuelta y echar el cigarrillo que su señora esposa no le deja fumar en casa.

La marca

“Puede que hayas nacido en Pedralbes o Eixample Esquerre. Yo nací en Camp de l’Arpa y llevo la marca del barrio chungo”. Así reza la letra de una canción de El niño del parche, el muletitas y su obra social. No, no tienen por qué conocerla. Ni siquiera tienen por qué saber que en realidad es una versión libre de una canción de Pau Donés. No es importante. Lo importante de esa cita es la marca. Porque el protagonista de esa canción lleva “la marca del barrio chungo”. Podemos discutir lo chungo que es Camp de l’Arpa. Aquí estamos para lo que haga falta. Pero lo que no admite discusión es que si uno dice que es de Camp de l’Arpa, eso le diferencia inmediatamente de alguien que es de Pedralbes. Es una evidente cuestión de clase, claro. La marca del barrio.

¿Y la marca del barrio pijo?

La primera imagen de lo que podría constituir una “marca Pedralbes”: chicas con mechas y perlas, jerseys de pico, chavales raya al lado desde que tienen doce años, colegio bilingüe, piscina en casa, tenis, club de polo. Elementos de hits (¡”Sufre mamón!”) de cuando el pijo era un estereotipo también imperante en la cultura pop. Ya sea en Madrid como en Barcelona: esos son los chicos y chicas de clase pudiente en nuestro imaginario colectivo. “La marca Pedralbes” geográfica se extiende por toda la zona alta y comprende Sarrià, Sant Gervasi-La Bonanova, Pedralbes y Tres Torres. Evidentemente, hay otros barrios acomodados -el Eixample antiguo, y todo el eje que bordea la Diagonal y Paseo de Gracia-, pero estos están integrados en el “centro” de la ciudad. Barcelona, por su estructura encaramada a las montañas, ha concebido desde el siglo XX a las verdaderas clases pudientes en un lugar alejado del mar. Cuanto más alejado, mejor.

Hasta ahora.

Sigue leyendo

An interview with Steve Lambert

He substituted ads for art with an open source Firefox plugin. He created a free application that allows you to control websites that distract you from what you really wanted to do before you started procastinating. He then became famous for making The New York Times give us the good news we needed with NYTimes Special Edition. Steve Lambert (Los Angeles, 1976) has become a pivotal artist in the intersection between media, urban landscape and questioning misconceptions about nationality, politics and the self. Now he has decided to ask people if capitalism works or not with a huge ad. Just like that. An aproppriate question at the right time? Let’s ask him how he started his latest project and why did he choose to crowdfund it.

 What was the inspiration for your project?

In a way, I’ve been working on this all my life. There’s been threads in my past work that lead here; using signs, criticism of consumer culture, using comedy to talk about difficult subjects, using art to get people thinking about utopia. Last year I decided this was the most important direction I could take things. The question of whether or not capitalism is working for you is what we need to be asking right now. We need to begin that conversation so we can move forward.

How did the people around you react to it when you told them about it?

As much as I wanted to do it, in the beginning I thought it might be too out there to ever be realized. I had been developing project proposals with a similar theme or message, but none of them made it through the bureaucracy of the organizations I was trying to work because of the content, budget, or other reasons. I figured it might never happen, but I would keep trying. I didn’t talk too much about it publicly because it didn’t really seem possible at the time.

One of the rewards you get as a contributor is a call from your parents…

Yeah, it’s my favourite one. They were eager to help and originally wanted to offer people a weekend at their house – which was generous, but basically a really bad idea. I suggested a phone call and they were up for it. My dad has been sick and basically homebound for the last few years. He loves talking to people so this was really perfect for him. He loves it. Actually, my dad has already made friends with some of the backers and scheduled times to talk to them again.

Sigue leyendo

¡Viva las Vegas! O Torremolinos redux

Punto 1: Uno de los principales mitos del modernismo es la idea del progreso. Según este, la linea temporal histórica sigue un desarrollo constante y ascendente, y por tanto,  somos considerablemente más civilizados que, pongamos por caso, hace cuarenta años. Esta manera de entender la historia tiene evidentes puntos fuertes -no nos morimos por culpa del escorbuto y las mujeres podemos votar en una gran cantidad de países-, pero también puntos débiles. Y a eso, queridos lectores, se le llama involución.

Punto 2: Vivimos en una ciudad que progresa adecuadamente. Ese es el pensamiento habitual que tenemos los ciudadanos que habitamos Barcelona. Nuestra morada está bien, sufre un poco la crisis pero hay actos culturales, civismo a punta pala y a la gente le gusta porque es una ciudad amable, un poco cara, pero cosmopolita, abierta y que mira al mar.

Ah, el mar.

Hace menos de un año, el cambio de gobierno en Catalunya y la capital paralizó uno de los planes urbanísticos más importantes de la última década. Después de la remodelación que supusieron las olimpiadas y la puesta a punto del Fòrum, los últimos tres años habían significado la preparación para la apertura del Paralelo al mar y la reestructuración completa del puerto y la zona Franca. Las señales estaban todas ahí: el ayuntamiento había apoyado la reapertura del Molino, se hablaba del Paralelo como de un boulevard afrancesado, y se habían instalado negocios que apuntaban a la gentrificación del barrio de Poble Sec.

Y entonces cambió el gobierno.

Sigue leyendo