El glamour la rodea, pero ¿puede actuar?

En Historia de la Homosexualidad en la Argentina, el imperdible libro de Osvaldo Bazán, se dedica un hermoso apartado a Manuel Puig y su relación con el mundillo editorial. Debería contarse más a menudo que hasta bien entrada la década de los noventa, Puig fue considerado un escritor menor, simplemente de afan “pop” o, como dijeron algunos, con la “horrible pretensión de ser un bestseller”.

Por suerte, se ha acabado haciendo justicia a un escritor fascinante. Y con un sentido del humor maravilloso. De las cartas que enviaba a Piri Lugones y Guillermo Cabrera Infante, qué mejor ejemplo que este star system comparativo. En pleno Boom Latinoamericano, Puig escribe esto.

Metro Goldwyn Mayer Presenta a Sus Estrellas Favoritas:

1) Norma Shearer (Borges) ¡Tan refinada!

2) Joan Crawford (Carpentier) ¡Tan fiera y esquinada!

3) Greta Garbo (Asturias) ¡Todo lo que tienen en común es ese Nobel!

4) Jeanette MacDonald (Marechal) ¡Tan lírica y aburrida!

5) Luise Rainer (Onetti) ¡Tan, tan triste!

6) Hedy Lamarr (Cortázar) Bella pero fría y remota.

7) Greer Garson (Rulfo) ¡Oh qué cálida!

8) Lana Turner (Lezama) Tiene rizos por todas partes.

9) Vivien Leigh (Sábato) Temperamental y enferma, enferma.

10) Ava Gardner (Fuentes) El glamour la rodea, pero ¿puede actuar?

11) Esther Williams (Vargas Llosa) Tan disciplinada (y aburrida).

12) Deborah Kerr (Donoso) Nunca consiguió un Oscar pero espera, espera.

13) Liz Taylor (García Márquez) Bella pero con las patas cortas.

14) Kay Kendall (Cabrera Infante) Vivaz, ingeniosa y con glamour. Espero grandes cosas de ella.

15) Vanessa Redgrave (Sarduy) ¡Es divina!

16) Julie Christie (Puig) Una gran actriz pero al encontrar el hombre de sus sueños (Warren Beatty) no actúa más. Su suerte en el amor ¡es la envidia de todas las estrellas de la Metro!

17) Connie Francis (Néstor Sánchez) Los contratos de la Metro no admiten a estrellitas de menos de treinta años firmar contratos.

18) Paula Prentiss (Gustavo Sainz) ¡No más estrellitas de menos de treinta!!!

Carnicería

Lucile, madre de la autora y protagonista del libro

 

En lugar de eso no puedo tocar nada. En lugar de eso me parece que me paso las horas con las manos vacías, las mangas subidas hasta los codos, envuelta en un horrible delantal de carnicero, aterrorizada ante la idea de traicionar la historia, de equivocarme de fechas, los lugares, las edades, en lugar de eso temo fracasar en la construcción del relato tal y como lo había planeado.

Delphine de Vigan, Nada se opone a la noche. 

El libro de De Vigan me ha impresionado tanto que aún lo tengo incrustado entre las sienes. Mi entrevista a la autora saldrá en septiembre en Marie Claire.

 

Un lugar llamado Honolulu

Me acaba de llegar 2013, de Lucía Muñoz Molina.

Hace unas semanas, la editora Ana Llurba me escribió para pedirme una de las cosas que más ilusión pueden hacer en la vida: una frase para la cubierta del libro. Una frase para la cubierta es como poder ser Constantino Romero en las películas de sobremesa, cuando leía la leyenda que salía sobreimpresa en la pantalla: “Roma, siglo I”. Y tú escuchabas “ROMA, SIGLO I” y sabías que ibas a ver una película que pasaba en Roma en el siglo I porque Constantino te centraba en la película.

En mi cabeza, escribir una frase para la cubierta es igual de fantástico.

Pero a lo que iba: leí 2013 y me encantó. Extracto parte de la sinopis: “España, año 2013. En un futuro cercano, poco después de que una revuelta popular subvirtiera el sistema político dominante, la protagonista de esta crónica nos relata su experiencia como maestra en un centro de reeducación para egobloggers, estilistas, editoras de revistas de moda y otras predicadoras de la decadente fast-fashion que reinaba en el antiguo régimen. En la piel de la educadora de este gulag tan particular, una voz intempestivamente irónica matiza la tradición de la utopía soviética con un humor incisico que abate todo atisbo de corrección política“.

La clave es lo del humor. Después de tanta queja sobre visibilidad, pop y chicas, qué ilusión me hace que exista una editorial que publica libros como estos, de chicas como esta. Realmente va a ser cierto que Honolulu es un paraíso.

Sophia Loren photographed by Alfred Eisenstaedt, 1961. De la web de Honolulu Books.

Lady Lazarus

Hay cosas que porque uno las descubre joven luego las aparta. Y dice cuando alguien comenta de sus virtudes: “bueno, claro“, como espetándole al interlocutor lo obvio de su elección. Como si lo menos conocido fuera por ende, mejor.

Pamplinas.

Yo me descubro en estos días releyendo a Sylvia Plath.

 

I have done it again.
One year in every ten
I manage it–

A sort of walking miracle, my skin
Bright as a Nazi lampshade,
My right foot

A paperweight,
My face a featureless, fine
Jew linen.

Peel off the napkin
O my enemy.
Do I terrify?–

The nose, the eye pits, the full set of teeth?
The sour breath
Will vanish in a day.

Soon, soon the flesh
The grave cave ate will be
At home on me

And I a smiling woman.
I am only thirty.
And like the cat I have nine times to die.

This is Number Three.
What a trash
To annihilate each decade.

What a million filaments.
The peanut-crunching crowd
Shoves in to see

Them unwrap me hand and foot–
The big strip tease.
Gentlemen, ladies

These are my hands
My knees.
I may be skin and bone,

Nevertheless, I am the same, identical woman.
The first time it happened I was ten.
It was an accident.

The second time I meant
To last it out and not come back at all.
I rocked shut

As a seashell.
They had to call and call
And pick the worms off me like sticky pearls.

Dying
Is an art, like everything else.
I do it exceptionally well.

I do it so it feels like hell.
I do it so it feels real.
I guess you could say I’ve a call.

It’s easy enough to do it in a cell.
It’s easy enough to do it and stay put.
It’s the theatrical

Comeback in broad day
To the same place, the same face, the same brute
Amused shout:

‘A miracle!’
That knocks me out.
There is a charge

For the eyeing of my scars, there is a charge
For the hearing of my heart–
It really goes.

And there is a charge, a very large charge
For a word or a touch
Or a bit of blood

Or a piece of my hair or my clothes.
So, so, Herr Doktor.
So, Herr Enemy.

I am your opus,
I am your valuable,
The pure gold baby

That melts to a shriek.
I turn and burn.
Do not think I underestimate your great concern.

Ash, ash–
You poke and stir.
Flesh, bone, there is nothing there–

A cake of soap,
A wedding ring,
A gold filling.

Herr God, Herr Lucifer
Beware
Beware.

Out of the ash
I rise with my red hair
And I eat men like air.

La palabra reseca: una aproximación literaria al arte audiovisual

 

‘Los Astronaut’, de Alicia Framis.

 
En definitiva, para poder mostrar aquello que Luis Alberto Romero, al inicio de este texto, no pudo nombrar: el horror intrínseco de lo que uno reconoce como propio, y no puede dotar de vida. El trauma. La selección de videos de este mes intenta plasmar que  al fin y al cabo, frente al trauma, la belleza y el apocalipsis la palabra es insuficiente: queda inerte y reseca.
 

Lo que hay aquí arriba es el final de un encargo precioso: elegir unas piezas del catálogo de Hamaca y realizar un recorrido textual a través de ellas. Me lo he pasado en grande haciéndolo. El resto del texto, aquí.