Epistemología o muerte

La bella gente de La Línea Sin Fin contaron conmigo para su super número Xuxu de Creim.

 

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Barcelona, 11 de noviembre 2022

Convengamos que no era fácil. Pocas veces ha habido un cometido tan complejo, que pasara por lidiar con una tarea tan ingente en dimensiones y con tantas ramificaciones de sentido y forma. En palabras de la Consellera, “¿cómo acatar una función que, en sí, resulta contradictoria?”. Mucho ruido había precedido a la iniciativa, que se presentaba compleja.

Con estas palabras comenzaba la presentación del muro que debía contener los nombres de aquellos escritores más representativos del presente de Icaria, una suerte de homenaje, una cápsula del tiempo pegada a las paredes de nuestra propia historia.

La propia idea de generación es excluyente y elitista, como nuestra propia literatura”comenzaba la presentación por parte de la Consellera. La flanqueaba el Presidente del Organisme Consultiu de les Lletres, que aclaró prudentemente que venía en representación de la comisión de cultura y las organizaciones federales, instituciones que, de manera horizontal, habían votado el resultado final. El Presidente, apoyando a la Consellera, recalcó: “Al fin y al cabo, el concepto de generación suele aplicarse dentro de estructuras sociales relativamente estáticas y patriarcales, gerontocráticas, y funciona para describir cómo los miembros menores van asumiendo los roles y el poder, cómo van reproduciendo las estructuras sociales y las relaciones de poder.”

Dicho esto, el acto siguió el protocolo de transparencia institucional, explicitando el proceso de votación, selección de los finalistas y resultado final. “Teniendo en cuenta que la intelectualidad hegemónica preserva el dominio de la élite, de los suyos, marcando el territorio en antologías, la voluntad popular requería de la huida de un formato-libro al uso, de carácter tan restrictivo, poco ecológico y que no contempla los recientes avances de lo hiperliterario”, continuó la Consellera, desvelando así una app destinada a que los ciudadanos puedan interactuar con la pared y generar así un espacio urbano dialogante y de mutua sostenibilidad.

El dossier que acompañaba a la rueda de prensa daba cuenta, además, de los criterios previos seguidos para la selección: la lista sería paritaria y no excluyente en materia de género, raza, edad, y/o aptitudes especiales. Una nota al pie del dossier informaba de que algunos colectivos reivindicaban que el hecho de nombrar los significantes “género”, “raza”, “edad” ya podría constreñir el imaginario de la población, dejando de lado la lucha por derribar estas construcciones sociales.

La ceremonia finalizó con la retirada de la cortinilla que tapaba los nombres de los escritores elegidos, y la posterior rueda de prensa con los medios de comunicación. Cabe reseñar que un grupúsculo de resistencia autónoma herodoto y kantiano intentó boicotear la revelación de los nombres a gritos de: “¡Epistemología o muerte!”, pero fueron rápidamente neutralizados cuando fueron invitados a debatir sus reticencias en el coloquio.

Adjuntamos la lista y las imágenes del evento al final del artículo.

El texto que reproducimos previamente forma parte de una serie de archivos encontrados en la caja negra de un servidor en la periferia del territorio liberado Heribert Barrera. Por el lenguaje utilizado y de demostrarse la autenticidad de la fecha, habría formado parte del servicio informativo del periodo Icaria, siglos atrás, antes de la llegada de la Reconquesta y el establecimiento de las provincias-estado y la estricta vigilancia ideológica. Este documento, de valor incalculable, contradice la establecida teoría de que los nombres en el muro de la plaza Marta Ferrusola formaran parte de la ilustre tradición catalana para marcar en el espacio público a la población charnega y xueta.

 

 

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And do you think that love itself

casa
And do you think that love itself,
Living in such an ugly house,
Can prosper long?
We meet and part;
Our talk is all of heres and nows,
Our conduct likewise; in no act
Is any future, any past;
Under our sly, unspoken pact,
I KNOW with whom I saw you last,
But I say nothing; and you know
At six-fifteen to whom I go—
Can even love be treated so?

I KNOW, but I do not insist,
Having stealth and tact, thought not enough,
What hour your eye is on your wrist.

No wild appeal, no mild rebuff
Deflates the hour, leaves the wine flat—

Yet if YOU drop the picked-up book
To intercept my clockward look—
Tell me, can love go on like that?

Even the bored, insulted heart,
That signed so long and tight a lease,
Can BREAK it CONTRACT, slump in peace.

Edna St. Vincent Millay