Fuck yeah amor total

La gente de Sexo Hipster me hizo pensar en el sexo, el amor y una web. Aquí va mi contribución:

tumblr_inline_mi7amkypa11qz4rgp

Por qué es importante Thought Catalog para Sexo Hipster siguiendo el modelo de Thought Catalog en 10 pasos

Hola. Estoy en Berlín. Escribiendo. Estos tres sintagmas, en sí, ya deberían contar como cliché hipster, porque cumplen tres preceptos básicos: hay algo artístico, en una ciudad cosmopolita, y en primera persona, aniquilando definitivamente el narrador omnisciente de este texto. Pero no lo voy a hacer. No voy a hablar de mí o al menos no de esta manera. Esta introducción sirve únicamente para cumplir una de las formalidades de Thought Catalog, la intención de llegar al lector de manera directa, muchas veces desde el yo. Ahora que ya he hablado de mí, que es lo que suele hacerse en la introducción de Thought Catalog, voy a lo que me interesa.

1. Thought Catalog funciona en muchas ocasiones como una lista.

2. Está escrita por veinteañeros, lo que es en sí interesante porque los veinteañeros son, al menos para mí, generalmente inescrutables.

3. Los temas que trata son muy variados, pero suelen ir desde el comentario a la cultura pop a l ombliguista razonamiento sobre el mundo que nos rodea: por qué tu novio ha dejado de follarte o cómo olvidarte de esa perra que te rompió el corazón.

4. Es decir, tiene un marcado carácter de autoayuda.

5. Pero lo disimula muy bien con frases universales certeras en las que todo ser algo escéptico y sensible puede sentirse identificado.

Sigue leyendo

Anuncios

Durante mucho tiempo quise ser visible

Pussy-RiotDurante mucho tiempo quise ser visible

A veces me acuerdo de esa época y me da risa.

Iba a los conciertos, hablaba con compañeros periodistas, me hice amiga de músicos, fotógrafos, críticos, gente de la cultura.

Qué cosas pasan. Qué cosas nos pasan. Ahora en Periódico Diagonal escriben sobre el indie y el machismo y todo el mundo (los demás) se llevan las manos a la cabeza. Curiosamente —o no—, conozco a varios que lo han escrito, porque aquí, en estas esferas, uno se acaba conociendo. Ese es el tema: que todos nos acabamos conociendo. Supe que estaban gestando un artículo, y me alegré. Son temas que quien más quien menos lleva debatiendo un tiempo. Cada uno desde su lugar. Cada uno tiene su lucha.

He leído el artículo, y me resulta muy interesante como visibilizador de una problemática —que no iniciador—. El papel de las mujeres en el indie (entendiéndolo como música/cultura independiente) es exactamente el mismo (o peor) que en el resto de los ámbitos sociales: un papel menor que sus compañeros e injusto. Le pese a quien le pese. Es absurdo tachar a Rockdelux de medio machista. Me parece que simplemente se ha tomado ese medio como un epítome de a quién representa.

¿A quién apela el indie? Y ahí está el problema

Sí hay mujeres haciendo música.

Sí hay mujeres periodistas culturales escribiendo sobre música.

Sí hay mujeres trabajando en la industria musical.

El tema es que a casi nadie le importan. Ni a sus compañeros de viaje.

¿Por qué?

. Sigue leyendo

Canciones no culpables

Hay muchas clases de canciones. Están las canciones que escuchas para salir de juerga, las que te pones para cocinar, las que bailas saltando encima de la cama y los placeres culpables. Esas canciones que, teóricamente, deberían darte vergüenza por malas o cursis. Hace mucho, muchísimo tiempo (¡tres años! éramos otros), entrevisté a varias personas para que me confesaran sus canciones culpables. Claro, salió de todo: Malú, Sting, Coldplay…

Pero de todo lo que hablamos, hubo alguien que cambió la manera de entender el concepto inicial. Y fue Roger Roca. Recupero aquí algo que no pude incluir de su entrevista:

hay muchos tipos de canciones, pero la peor de todas, la verdadera canción culpable es aquella que uno se pone para estar triste, porque evoca momentos que quieres recuperar únicamente para sentirte mal. Es, básicamente un acto masoquista en el que tú desatas el dolor únicamente porque decides, conscientemente, resolverte como víctima. Y eso es un acto culpable, porque la culpa es tuya, claro“.

Después están las canciones que te hacen sentir bien, muy bien, las que evocan lo mejor de todo. Una de las mías es ésta:

.

.

Con toda la inocencia, dedicada a Paula Arantzazu Ruiz y Dani López Valle.

The ladies

Siempre y quiero decir SIEMPRE llego tarde a todas las cosas de las que la gente habla en las cenas y en los bares, y las series no son una excepción. Pero ahora, bulímica de ficción, estoy viendo dos maravillas a la vez, GIRLS y HOMELAND, y doy gracias al cielo por que por fin haya personajes femeninos  que no lleven flequillito y canten a The Smiths.

He aquí mis entusiastas comentarios al respecto:

-Dejad de lado los debates analíticos sobre la protagonista (¿bipolar? ¿psicótica?). Carrie en el primer capítulo de HOMELAND limpiándose el coño antes de cambiarse e ir a currar de reenganche es más elocuente que treinta años de estudios culturales.

En GIRLS:

-Hannah, cuando su enemiga triunfa, contesta con el clásico “pero yo tengo novio” y empatizas porque te hace feliz que esté feliz y a la vez te dan ganas de gritarle en el tímpano: “eres escritora, ¿no? Ponte a escribir de una vez, PERRA holgazana”.

-Cuando el artista le susurra a Marnie que se deje de histeriqueos y que cuando se la folle se va a enterar, lloré de alegría porque ella fuera al baño directamente a masturbarse en vez de que nos pusieran la clásica escena sustituta de las comedias románticas dónde ella vuelve a casa y se atiborra de chocolate.

-Si no hay escena lésbica de verdad entre Jessa y Marnie en la segunda temporada, yo no juego.

Bibliofagia, un testimonio

Hace un par de meses me llegó un mail tímido. Los mails tímidos suelen serlo porque en realidad detrás hay personas muy atrevidas. En este caso se trataba de algo firmado por un tal Colectivo de Havilland, con una larga explicación previa. Todo para, ¡ajá! un atrevimiento: querían un texto que tratara sobre la bibiofagia.

Cómo resistirse.

Después nos conocimos y resultó que el Colectivo eran personas muy agradables con muchas ganas de hacer cosas, como, por ejemplo, un fanzine que se llama CLIFT dónde sale el texto que va a continuación. De Havilland y Clift, Olivia y Monty, hay que ser fan.

Bibliofagia, un testimonio.

“Chapter 8, Dinner With the Vampire:
Is there something wrong with your food?”
No, I’m just not very hungry.”
You’re going to break my heart, aren’t you?”
Christopher Moore.

Devorar libros no es sano, es imposible que lo sea. El pervertido que dijo eso debería venir a casa a ver como estamos en estos días. Seis estanterías llenas de maravillosos incunables (¡una primera edición de Penguin de Bajo el Volcán de Malcolm Lowry! ¡Todos los tomos de El Hombre sin Atributos!) pero también errores de una noche de tamaño garrafal, de esos de salir corriendo por la mañana sin mirar atrás (Erica Jong, sal de mi vista para siempre). No, querido lector, devorar libros es un problema de los que exigen rehabilitación. No nos engañemos: más que una filia es un desorden alimenticio.

Por tanto, para escribir este texto he tenido que ahondar en lo más profundo, con terapia de método regresivo. Recuerdos traumáticos eliminados y demás. He aquí mi confesión, abierta en canal y con apartados y todo.

1. El principio del placer:

A ver, que leer mola demasiado está claro. Yo descubrí la lectura a una edad muy temprana como método de evasión de absolutamente todo. ¿Tienes seis años y te obligan a bañarte? No sin un tebeo. ¿Te deja tu novio en la adolescencia? Entierra la cabeza en las hermanas Brönte -en su obra, no se confundan-. Ese fue mi modus vivendi y sigue intacto hasta hoy. La gente habla de las series de televisión como método de alienación colectiva. Insensatos. ¿Cuanto puede durar Los Soprano vista durante doce horas al día? ¿Una semana? Además, el libro te lo puedes llevar al bar. Y no tienes por qué hablar con nadie de él porque es prácticamente imposible que dos personas estén leyendo el mismo libro a la vez. Es el vicio perfecto.

Sigue leyendo

El glamour la rodea, pero ¿puede actuar?

En Historia de la Homosexualidad en la Argentina, el imperdible libro de Osvaldo Bazán, se dedica un hermoso apartado a Manuel Puig y su relación con el mundillo editorial. Debería contarse más a menudo que hasta bien entrada la década de los noventa, Puig fue considerado un escritor menor, simplemente de afan “pop” o, como dijeron algunos, con la “horrible pretensión de ser un bestseller”.

Por suerte, se ha acabado haciendo justicia a un escritor fascinante. Y con un sentido del humor maravilloso. De las cartas que enviaba a Piri Lugones y Guillermo Cabrera Infante, qué mejor ejemplo que este star system comparativo. En pleno Boom Latinoamericano, Puig escribe esto.

Metro Goldwyn Mayer Presenta a Sus Estrellas Favoritas:

1) Norma Shearer (Borges) ¡Tan refinada!

2) Joan Crawford (Carpentier) ¡Tan fiera y esquinada!

3) Greta Garbo (Asturias) ¡Todo lo que tienen en común es ese Nobel!

4) Jeanette MacDonald (Marechal) ¡Tan lírica y aburrida!

5) Luise Rainer (Onetti) ¡Tan, tan triste!

6) Hedy Lamarr (Cortázar) Bella pero fría y remota.

7) Greer Garson (Rulfo) ¡Oh qué cálida!

8) Lana Turner (Lezama) Tiene rizos por todas partes.

9) Vivien Leigh (Sábato) Temperamental y enferma, enferma.

10) Ava Gardner (Fuentes) El glamour la rodea, pero ¿puede actuar?

11) Esther Williams (Vargas Llosa) Tan disciplinada (y aburrida).

12) Deborah Kerr (Donoso) Nunca consiguió un Oscar pero espera, espera.

13) Liz Taylor (García Márquez) Bella pero con las patas cortas.

14) Kay Kendall (Cabrera Infante) Vivaz, ingeniosa y con glamour. Espero grandes cosas de ella.

15) Vanessa Redgrave (Sarduy) ¡Es divina!

16) Julie Christie (Puig) Una gran actriz pero al encontrar el hombre de sus sueños (Warren Beatty) no actúa más. Su suerte en el amor ¡es la envidia de todas las estrellas de la Metro!

17) Connie Francis (Néstor Sánchez) Los contratos de la Metro no admiten a estrellitas de menos de treinta años firmar contratos.

18) Paula Prentiss (Gustavo Sainz) ¡No más estrellitas de menos de treinta!!!

Un lugar llamado Honolulu

Me acaba de llegar 2013, de Lucía Muñoz Molina.

Hace unas semanas, la editora Ana Llurba me escribió para pedirme una de las cosas que más ilusión pueden hacer en la vida: una frase para la cubierta del libro. Una frase para la cubierta es como poder ser Constantino Romero en las películas de sobremesa, cuando leía la leyenda que salía sobreimpresa en la pantalla: “Roma, siglo I”. Y tú escuchabas “ROMA, SIGLO I” y sabías que ibas a ver una película que pasaba en Roma en el siglo I porque Constantino te centraba en la película.

En mi cabeza, escribir una frase para la cubierta es igual de fantástico.

Pero a lo que iba: leí 2013 y me encantó. Extracto parte de la sinopis: “España, año 2013. En un futuro cercano, poco después de que una revuelta popular subvirtiera el sistema político dominante, la protagonista de esta crónica nos relata su experiencia como maestra en un centro de reeducación para egobloggers, estilistas, editoras de revistas de moda y otras predicadoras de la decadente fast-fashion que reinaba en el antiguo régimen. En la piel de la educadora de este gulag tan particular, una voz intempestivamente irónica matiza la tradición de la utopía soviética con un humor incisico que abate todo atisbo de corrección política“.

La clave es lo del humor. Después de tanta queja sobre visibilidad, pop y chicas, qué ilusión me hace que exista una editorial que publica libros como estos, de chicas como esta. Realmente va a ser cierto que Honolulu es un paraíso.

Sophia Loren photographed by Alfred Eisenstaedt, 1961. De la web de Honolulu Books.