Y más

manos

Imposible resumir lo divertido que ha sido inaugurar el ciclo GIRLS ON FIRE, lo bien que nos lo pasamos y a dios pongo por testigo que pronto habrá un resumen de lo que hablamos durante los tres días en La Casa Encendida. Desde aquí, mil gracias de nuevo a Jara, Silvia, Jaron y Bea.

Y como esta es una buena semana y nos hemos portado muy muy bien, tengo el placer de presentar un libro espléndido, del que ya hablé aquí, este miércoles. He aquí la info:

El miércoles día 13 de marzo, a las 19.30, en la librería Taifa de Barcelona, la escritora argentina Ariana Harwicz presentará su novela “Matate, amor” junto a la periodista Lucía Lijtmaer y el editor de LdT Jorge Lago.

Vengan o no, insisto: el libro lo vale.

 

 

 

 

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El viernes quedamos

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En La Casa Encendida dicen:

El día 8 a las 20:00 con motivo del Día de la Mujer Trabajadora iniciaremos el ciclo “Girls on fire”. Para ello proyectaremos los dos primeros capítulos de Girls, la serie que fue sorpresa en la pasada edición de los Globos de Oro. Posteriormente Lucía Lijtmaer establecerá un coloquio con los asistentes a partir del tema “Amar en tiempos Hipster”. El precio es de 3 euros. *

Yo digo:

Margaret Cho, Woody Allen, Sheila Heti, Meredith Haaf, Icona Pop, Sloaney Crosley y mucho más. Y que la culpa de todo, TODO, la tiene Jordan Catalano. Vengan, que lo pasaremos bien.

Matate, amor. Leé, idiota.

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Con el tiempo, cuando lees mucho porque forma parte de tu trabajo,  pocos libros logran sorprenderte. Alguno, rara vez, llega a alcanzar algo (¿un lenguaje? ¿una imagen?) que notas como propio, tuyo. Ese pasa a ser un libro único. ‘Matáte, amor’, de Ariana Harwicz (Lengua de Trapo) es un libro único.

¡Ahí voy, amor! Quiero gritar, pero me hundo más en la tierra agrietada. Quiero gruñir, berrear, y en cambio dejo que los mosquitos me piquen, que se deleiten con mi piel azucarada. El sol me devuelve el reflejo plateado del cuchillo en la mano y me ciega. El cielo está rojo, violeta, tiembla. Oigo que me buscan, el bebé cagado y el marido en cueros. Ma-ma, tata, ca-ca. Es mi bebé que habla, toda la noche. Co-co-na-naba- ba. Ahí están. Dejo el cuchillo en el pastizal quemado, espero que cuando lo encuentre parezca un bisturí, una pluma, un alfiler. Me levanto caldeada y molesta por el hormigueo en la entrepierna. ¿Rubia o morocha?; lo que prefieras, amor. Somos parte de esas parejas que mecanizan la palabra «amor» hasta cuando se detestan; amor, no quiero volverte a ver. Ahí voy, digo, y soy una falsa mujer de campo con una pollera roja a lunares y el pelo florecido. Rubia, traeme, digo con mi acento. Y soy una mujer que se dejó estar y tiene caries y ya no lee. Leé, idiota, me digo. Leéte una frase de corrido. Acá estamos los tres juntos para una foto familiar. Brindamos por la felicidad del bebé y bebemos las cervezas, mi hijo sobre su sillita mastica una hoja. Le meto la mano y chilla, me muerde con las encías. Mi marido quiere plantar un árbol para darle larga vida al bebé y yo no sé qué decirle, sonrío como una gansa. ¿Se da cuenta él? De todas las bellas y sanas mujeres que hay en la región se vino a enganchar conmigo. Un caso clínico. Una extranjera. Alguien que debería ser clasificada de incurable. Qué día de humedad, ¿eh? parece que tenemos para rato, dice él. Yo trago la botella en sorbos largos y aspiro por la nariz queriendo estar, exactamente, muerta.

Agosto, 2009

tuve

aquella noche en aquella casa. aquel momento.
el niño ya aprende sobre lo público y lo privado. “algo es público cuando…?”
aquella noche, todos enfermos de tanta palabra, tanto cruce. una crisis nerviosa, ella volviendo de entre los muertos, con sus dientes afilados en mi mirada, él vomitando verdades privadas ante mi rostro inerte.

“¿cuando algo es público, mamá?”

él diciendo todo aquello, una arcada en un cajero automático, una ambulancia y ella volviendo de entre los muertos.

“algo es privado cuando es tuyo”.

cuando no lo sabe nadie, oscuro como el fondo del lago, inerte como las hojarasca blanda contra la cara, tan frío que quema, tan frío que aturde.
él dijo que ella estaba mal, doblada por la mitad en la alfombra y siguió hablando y contó de las persecuciones y los amores estúpidos y pasados, de otros que eran tú, de otros que eran secretos y públicos y a voces y risibles como tú y yo.
alguien mencionó un nombre y era el mío sin saberlo y de repente fui pública y otra,

un lago seco, no hay imagen más absurda que un lago seco.

(Texto-cuento recuperado de un borrador de Agosto, 2009)