La salida de emergencia

(Este texto está escrito en un arrebato de inspiración tras haber leído el magnífico artículo de Nando Cruz sobre las paredes en cultura. No es una replica a él. Me gustaría entenderlo como una continuación entusiasta, “a colación de”, si él me lo permite).

El fotógrafo Arnau Bach acaba de ganar un premio por su trabajo documentando entre 2007 y 2012 lo que ocurre en la banlieu del departamento 93, en las afueras de París. Arnau y yo habíamos trabajado codo a codo en innumerables ocasiones en un diario nacional que ya cerró (hagan sus apuestas, han sido varios) cuando yo hacía de cronista cultural -sea lo que sea realmente eso- en dicho medio, con lo que ello implica: numerosas esperas, actos a veces muy interesantes, a veces soporíferos, algunas fantásticas anécdotas reseñables y lo que se genera ahí cuando tienes suerte, que es básicamente, la complicidad del tandem periodista-fotógrafo. La cara de Arnau en algunos de esos saraos era impagable. “Quines coses em portes a cobrir, tia?”, decía, en un concierto de modernos o en una convención de pin ups.

Cuando cerraron nuestro medio, Arnau me explicó que volvía a Francia a recuperar parte de una historia que se le había quedado clavada en las entrañas: “lo que pasa en los barrios”, me dijo.“Pero no lo que se contó hace un par de años, sino lo que hay ahí, lo que pasa realmente ahora”.

Lo que pasa realmente ahora.

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Fuck yeah amor total

La gente de Sexo Hipster me hizo pensar en el sexo, el amor y una web. Aquí va mi contribución:

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Por qué es importante Thought Catalog para Sexo Hipster siguiendo el modelo de Thought Catalog en 10 pasos

Hola. Estoy en Berlín. Escribiendo. Estos tres sintagmas, en sí, ya deberían contar como cliché hipster, porque cumplen tres preceptos básicos: hay algo artístico, en una ciudad cosmopolita, y en primera persona, aniquilando definitivamente el narrador omnisciente de este texto. Pero no lo voy a hacer. No voy a hablar de mí o al menos no de esta manera. Esta introducción sirve únicamente para cumplir una de las formalidades de Thought Catalog, la intención de llegar al lector de manera directa, muchas veces desde el yo. Ahora que ya he hablado de mí, que es lo que suele hacerse en la introducción de Thought Catalog, voy a lo que me interesa.

1. Thought Catalog funciona en muchas ocasiones como una lista.

2. Está escrita por veinteañeros, lo que es en sí interesante porque los veinteañeros son, al menos para mí, generalmente inescrutables.

3. Los temas que trata son muy variados, pero suelen ir desde el comentario a la cultura pop a l ombliguista razonamiento sobre el mundo que nos rodea: por qué tu novio ha dejado de follarte o cómo olvidarte de esa perra que te rompió el corazón.

4. Es decir, tiene un marcado carácter de autoayuda.

5. Pero lo disimula muy bien con frases universales certeras en las que todo ser algo escéptico y sensible puede sentirse identificado.

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Matate, amor. Leé, idiota.

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Con el tiempo, cuando lees mucho porque forma parte de tu trabajo,  pocos libros logran sorprenderte. Alguno, rara vez, llega a alcanzar algo (¿un lenguaje? ¿una imagen?) que notas como propio, tuyo. Ese pasa a ser un libro único. ‘Matáte, amor’, de Ariana Harwicz (Lengua de Trapo) es un libro único.

¡Ahí voy, amor! Quiero gritar, pero me hundo más en la tierra agrietada. Quiero gruñir, berrear, y en cambio dejo que los mosquitos me piquen, que se deleiten con mi piel azucarada. El sol me devuelve el reflejo plateado del cuchillo en la mano y me ciega. El cielo está rojo, violeta, tiembla. Oigo que me buscan, el bebé cagado y el marido en cueros. Ma-ma, tata, ca-ca. Es mi bebé que habla, toda la noche. Co-co-na-naba- ba. Ahí están. Dejo el cuchillo en el pastizal quemado, espero que cuando lo encuentre parezca un bisturí, una pluma, un alfiler. Me levanto caldeada y molesta por el hormigueo en la entrepierna. ¿Rubia o morocha?; lo que prefieras, amor. Somos parte de esas parejas que mecanizan la palabra «amor» hasta cuando se detestan; amor, no quiero volverte a ver. Ahí voy, digo, y soy una falsa mujer de campo con una pollera roja a lunares y el pelo florecido. Rubia, traeme, digo con mi acento. Y soy una mujer que se dejó estar y tiene caries y ya no lee. Leé, idiota, me digo. Leéte una frase de corrido. Acá estamos los tres juntos para una foto familiar. Brindamos por la felicidad del bebé y bebemos las cervezas, mi hijo sobre su sillita mastica una hoja. Le meto la mano y chilla, me muerde con las encías. Mi marido quiere plantar un árbol para darle larga vida al bebé y yo no sé qué decirle, sonrío como una gansa. ¿Se da cuenta él? De todas las bellas y sanas mujeres que hay en la región se vino a enganchar conmigo. Un caso clínico. Una extranjera. Alguien que debería ser clasificada de incurable. Qué día de humedad, ¿eh? parece que tenemos para rato, dice él. Yo trago la botella en sorbos largos y aspiro por la nariz queriendo estar, exactamente, muerta.

Durante mucho tiempo quise ser visible

Pussy-RiotDurante mucho tiempo quise ser visible

A veces me acuerdo de esa época y me da risa.

Iba a los conciertos, hablaba con compañeros periodistas, me hice amiga de músicos, fotógrafos, críticos, gente de la cultura.

Qué cosas pasan. Qué cosas nos pasan. Ahora en Periódico Diagonal escriben sobre el indie y el machismo y todo el mundo (los demás) se llevan las manos a la cabeza. Curiosamente —o no—, conozco a varios que lo han escrito, porque aquí, en estas esferas, uno se acaba conociendo. Ese es el tema: que todos nos acabamos conociendo. Supe que estaban gestando un artículo, y me alegré. Son temas que quien más quien menos lleva debatiendo un tiempo. Cada uno desde su lugar. Cada uno tiene su lucha.

He leído el artículo, y me resulta muy interesante como visibilizador de una problemática —que no iniciador—. El papel de las mujeres en el indie (entendiéndolo como música/cultura independiente) es exactamente el mismo (o peor) que en el resto de los ámbitos sociales: un papel menor que sus compañeros e injusto. Le pese a quien le pese. Es absurdo tachar a Rockdelux de medio machista. Me parece que simplemente se ha tomado ese medio como un epítome de a quién representa.

¿A quién apela el indie? Y ahí está el problema

Sí hay mujeres haciendo música.

Sí hay mujeres periodistas culturales escribiendo sobre música.

Sí hay mujeres trabajando en la industria musical.

El tema es que a casi nadie le importan. Ni a sus compañeros de viaje.

¿Por qué?

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